quinta-feira, 15 de abril de 2010
Formas y "formas" de protestar...
Siempre lo he dicho... "lo chino no funciona..."
Niños del Insituto Nacional Federico Mora, frente al Ministerio de Educaicón, protestando por falta de maestros desde hace dos años.
En la puerta de un taller mecánico...
42 años atrás... y parece hoy
Situación en un bus en 2010... "baje por atrás... ¡ah! y toque el timbre...
1968: "Baje por la puerta de atrás"
Subí, pagué, recibí mi ticket y me senté. Arrancó el bus; sonó el timbre, se abrió la puerta de atrás, se detuvo un instante el artefacto, se cerró la puerta de atrás y siguió caminando.
-¡Ay! ¡Ay! un momento, ¡bruto! ya me prensó.
Todos los pasajeros dirigimos la mirada hacia atrás alarmados por los gritos. Una señora gorda a medio bajar se encontraba atrapada por la puerta posterior. Esta se volvió a abrir sin detenerse el vehículo y... cataplún, sonó el porrazo en el asfalto.
Más insultos, gentes que se acercaron. El bus continúa su marcha inalterable cubriendo la calle. Un automóvil bocinaba pidiendo vía, pero la camioneta en vez de dar el paso se hizo más al centro y detuvo la marcha en tanto el chofer hacía señas con la mano al del carro para que pasara por encima. Al llegar a la esquina por ser avenida, se vio precisado a detener la marcha y recibir pasaje, ocasión que aprovechó el del carro de atrás para rebasarlo. Continuamos la marcha calle arriba. En las sucesivas esquinas la camioneta ya no recibió pasaje pues emprendió veloz carrera. Unas cuadras más allá se produjo un embotellamiento; el chofer se encolerizó, empezó a bocinar y a protestar porque no le daban la vía. Este embotellamiento fue aprovechado por algunos pasajeros que debían haber bajado varias cuadras antes, pero que a pesar de su solicitud por medio del timbre no pudieron hacerlo.
Salimos del embotellamiento; continuó la carrera del vehículo. De pronto y a media cuadra dio un frenazo, fue para dejar subir a un amigo del conductor con el que se entabló el siguiente diálogo:
-¿Qué tal vos, que tal estás?
-Pues aquí vos, saliendo de una gomarabia. ¿Tenés fijo?
-No, salgo a la una si no se atrasa mi relevo.
-Si querés nos juntamos allá y nos tomamos uno.
-Juega. ¿Sabés que? haceme un favor.
-Con mucho gusto, el que querrás.
-Mirame el perno de la aceleración.
¿Cuál vos?
-Ese que está paradito allí.
Movelo un poco a la derecha.
-¿Ya lo encontraste?
-No, vos.
_Es ese que está allí parado; sólo hay que moverlo un poco a la derecha.
-Ya estuvo vos.
-¿Cuánto lo moviste?
-Un cuarto de vuelta.
-No, dale una vuelta.
-Bueno, ya estuvo.
-Gracias, vos.
No está demás repetir que durante esta operación el bus estuvo nuevamente estacionado a media calle interrumpiendo el tráfico.
Después de esta operación el carro continuó su marcha a mayor velocidad para reponer el tiempo perdido. A la próxima parada jalamos el cordón del tiembre para bajar y nos acercamos a la puerta trasera; otro pasajero hizo lo mismo y por estar más próximo trató de bajar al paso normal, la camioneta no se detuvo y se vió obligado a saltar; pasamos la esquina y volvimos a halar el timbre; mirada por el espejo retrovisor, puerta que se abre, camioneta que no se detiene, salto que damos, tobillo que se dobla; pensamientos negros. Nueva camioneta que tomar para desandar lo andado de más.
Martirologio de los pasajeros de camioneta.
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Escrito por J. Antonio García Urrea. Diario de Centro América, 1968.
quarta-feira, 7 de abril de 2010
terça-feira, 30 de março de 2010
El remoto origen de los autobuses públicos
En junio de 1829, un inglés llamado Shillibeer concibió la idea de proporcionar a los londinenses una forma de transporte público y construyó un coche grande, con capacidad para 18 pasajeros. Su itinerario se limitó a una ruta, repetida varias veces al día, entre West End y el Banco de Inglaterra, en la city. Este coche, al que se pintó de verde y amarillo, fue bautizado con el nombre de ómnibus, nombre Shillibeer tomó de un vehículo similar que había visto en París. El cochero vestía de colores alegres cuando conducía a los tres finos caballos que tiraban del ómnibus.
La idea de Shillibeer del transporte público tuvo rápido éxito, y pronto fue seguido por otros más, en tal forma que los vehículos de esa clase comenzaron a verse en todas partes de Londres. Después de cierto tiempo, muchos de los propietarios de vehículos se agruparon para formar un núcleo denominado Compañía general de ómnibus de Londres, la cual, en 1857, era propietaria de 600 unidades.
Diario El Imparcial, ciudad de Guatemala, 1954.
sexta-feira, 26 de março de 2010
a propósito de huelga
cada
cuaresma
se intentan
plantar
bulbos de tulipanes:
rojos
azules
amarillos
morados
púrpuras
celestes
blancos
fucsias
grises
hasta negros
los más exóticos…
se intentan
plantar con cariño:
se cava en enero
se riegan
pero,
al tiempo de cucuruchos
se niegan
a florecer
no germinanel suelo está
lleno de osamentas
de sueños disecados
de recuerdos deshidratados
de utopías momificadas
de líderes congelados
de voces silenciadas
de olvido
de podredumbre
de miseria…
tal vez
no deberíamos
ser tan necios
de querer sembar
tulipanes
mejor
deberíamos
regar
las semillas
de claveles
y
geranios
que desde hace
mucho tiempo
permanecen en almácigos
en al algún lugar
de Xibalbá…quinta-feira, 28 de janeiro de 2010
Pan nuestro de cada día...
Pago con un quetzal, el chofer, abusivamente, me dice:
-¡son dos!
-el pasaje vale dos quetzales.
Contesto:
-Todavía no son las seis de la tarde y sigo a sentarme.
Unos segundos después un muchacho, como de 19 años, sube al bus y paga con un quetzal y se sienta.
El chofer le dice al Brocha que le cobre el resto. Éste llega hasta donde está sentado y le exige el otro quetzal. El muchacho le dice que el pasaje vale un quetzal. Y como no se lo da lo empieza a agredir y parten para la agresión bien feo. Total, hay una revuelta dentro del bus. El chofer llega y lo amenaza, cierra las puertas y nadie puede salir del bus.
Finalmente, el pasajero agredido se baja, se queja con un policía de Emetra. El chofer se da cuenta y huye de la escena: 4a Avenida y 9a calle de la zona 1.
Luego, los comentarios dentro del bus, diversos. Unos se ríen, otros en silencio ven por la ventana y el bus continúa su marcha hacia la 18 calle.
Me bajo dos cuadras antes de la 18 para calmarme un poco, camino, nada más, camino...